S.B.H.A.C. nº 5

Sociedad Benéfica de Historiadores Aficionados y Creadores  (transicion.sbhac.net)

Transición sangrienta (1975-1983)

18.2.- El pacto del olvido.

Contra el gobierno Suárez

18.2.1

Tras el XXX Congreso de la UGT el 15 de abril de 1976, el primero en España tras la guerra. El socialismo y la UGT comenzaron a resurgir, primeramente en los territorios donde siempre habían tenido presencia activa, esto es, Asturias, Vizcaya en la margen izquierda del Nervión, Madrid, Barcelona y Sevilla. El desarrollo fue muy rápido. Felipe se fue desprendiendo del pasado ideológico con habilidad sin que sus bases se lo reprocharan, a la par que miles de nuevos militantes, sin más bagaje que las ganas de cerrar el pasado y modernizar España, que ya era bastante, se enfervorizaban con la labia de Felipe y la garra de Alfonso Guerra. Para las cosas serias de verdad, quedaba Nicolás Redondo, que no quiso ser secretario general en el recién congreso de Francia, decisión que tan grande daño le hizo al país y tan grande favor a los de siempre. En la imagen, mitin del PSOE en Gijón en agosto de 1976.

18.2.2

En la Huelga de la Construcción de 1976 que duró varias semanas, los trabajadores del sector en Barcelona se manifiestan por la calle Ferrán. 1976 fue el año más conflictivo desde la II República. El movimiento obrero y sus movilizaciones pusieron las bases de una nueva justicia social, que mejoraron sustancialmente los magros derechos laborales que concedía el franquismo. Los empresarios fueron realistas en este aspecto y comprendieron que debían pactar con los sindicatos obreros, legales o no, para regular el sector y rebajar la conflictividad social.

1) Notas extractadas de "La sombra de Franco en la Transición de Alfredo Grimaldos"


Muerte en Almería. 13 de agosto de 1976

El 13 de agosto, Francisco Javier Verdejo Lucas, estudiante de 19 años, muere en Almería por disparos de la Guardia Civil. Recibe un balazo por la espalda mientras hace una pintada: “Pan, trabajo y libertad”. Es plena feria patronal en la localidad andaluza y el suceso conmociona a toda la provincia. Javier es hijo de un personaje muy conocido en aquellas tierras, Guillermo Verdejo, un franquista recalcitrante que ha sido presidente del Colegio de Farmacéuticos y alcalde de Almería. Cuando los guardias civiles que han asesinado a su hijo se presentan ante él para ofrecerle sus excusas, intentando explicarle que lo ocurrido ha sido fruto de un accidente, el padre de la víctima les contesta que sólo han cumplido con su obligación. Los familiares del fallecido intentan que el entierro pase desapercibido, pero la gente abarrota la iglesia de la Virgen del Mar. Varios camaradas del Javier, que militaba en la Joven Guardia Roja, organización juvenil del Partido del Trabajo de España (PTE), y miembros de otros partidos de izquierda arrebatan el féretro a la familia y lo llevan en hombros hasta el cementerio, al frente de una gran multitud. El gobernador civil de Almería es el fiscal Roberto García Calvo, que en 2001 llegará a magistrado del Tribunal Constitucional. Ordena la detención de quienes han participado en “el secuestro del cadáver” durante el entierro, pero no realiza ninguna investigación sobre las circunstancias en la que se ha producido la muerte del joven comunista y archiva rápidamente el caso. Cuando es designado juez del Tribunal Constitucional, 25 años después, respaldado por el gobierno de José María Aznar, a nadie se le ocurre preguntarle por el asesinato de Javier Verdejo.

18.2.3

Miembros de los recién legalizados sindicatos CC.OO, UGT, USO y CNT esperan en  dependencias ministeriales para celebrar una reunión con la Patronal. Hay muchas caras conocidas, un futuro ministro, líderes sindicales, pero el personaje que más me interesa, es el de la chaqueta de cuero y barba de días con el que milité en las Comisiones de la Construcción en los años de Hierro. Creo que era ferralla como Agustín Moreno, otro líder de la Construcción, además del  gran Macario, que a más de héroe de la batalla del Ebro, dirigía las Comisiones de la Construcción de Madrid con habilidad, y hemos de decirlo, con el asesoramiento de los abogados de Atocha. El caso es que no consigo recordar su nombre y eso que sale en el mitin de la película "Tigres de papel".


2) Notas extractadas de "La sombra de Franco en la Transición de Alfredo Grimaldos"


Muerte en Fuenterrabía. 8 de septiembre de 1976

El 8 de septiembre muere en Fuenterrabía Jesús María Zabala, delineante de 24 años, por disparos de la Guardia Civil, mientras participa en una manifestación pro amnistía. Son las fiestas del “Alarde” y 50.000 personas asisten a su funeral. El día 9 se inicia una huelga general en todo el País Vasco como rechazo al nuevo crimen.

18.2.4

La Diada de 1976 se celebró no sin cierta tensión entre los partidos catalanes y el nonato gobierno Suárez. Se celebró en Sant Boi de Llobregat y acudieron muchos miles de catalanes, nada parecido con lo que sería la Diada del 77. Pero se trataba de la primera, y era genuina, pues la abanderaban los partidos de la unitaria Asamblea de Catalunya. Este organismo, fue único en España y en este periodo y anteriores todo el mundo envidiaba la unidad de Catalunya.

3) Notas extractadas de "La sombra de Franco en la Transición de Alfredo Grimaldos"


Muerte en La laguna. 22 de septiembre de 1976

El 22 de septiembre, en La Laguna, Bartolomé García Lorenzo, estudiante de 21 años, muere acribillado a tiros por agentes de policía que siguen la pista de un delincuente común, El Rubio, con quien la víctima no tiene ninguna relación. Los agentes asaltan, por equivocación, el piso donde se encuentra Bartolomé y, sin aviso previo, ametrallan la puerta del domicilio. Una ráfaga de subfusil atraviesa el tercer piso, del portal cuarto, del bloque de edificios de la Divina Pastora, en la popular barriada de Somosierra-García Escámez, de Santa Cruz de Tenerife. Entre las personas que ocupan el interior de la vivienda hay, en ese momento, dos niños, de tres y quince meses. Son los hijos de Antonia Lorenzo, prima de Bartolomé. La madre y los dos críos, afortunadamente, resultan ilesos, pero Bartolomé cae muerto. Cuando termina el asalto, los vecinos del inmueble consiguen contar 33 orificios de bala en la puerta ametrallada. Las manifestaciones de protesta por este asesinato, las más importantes de toda la historia de La Laguna, son reprimidas con enorme dureza. Se produce una huelga general y hay violentos disturbios que se saldan con 27 manifestantes detenidos. El inspector José Antonio del Arco Martín es condenado por la Audiencia de Tenerife, en 1982 , por delito de homicidio, a dos años de prisión que no cumple. Poco después de ser condenado es destinado al servicio de escolta del ministro socialista Ernest Lluch y luego nombrado jefe de Contra-vigilancia de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana. Otro de los agentes que participa en la operación que concluye con el asesinato de Bartolomé, Juan José Merino Antón, es condenado a otros dos años que tampoco cumple. Además. No pierde su lugar en el escalafón policial y es ascendido a subcomisario. También son condenados a dos años de prisión José María Vicente Toribio, Ángel Dámaso Estrada, Juan Gregorio Valentín Oramas y Miguel Guillermo López García. Ninguno de ellos entra en prisión ni ve perjudicada su carrera profesional. El 28 de enero de 1986, la Audiencia de Tenerife, mediante un auto, declara extinguida la responsabilidad de los agentes en el homicidio de Bartolomé García.

18.2.5

Reportaje de una revista nacional sobre el estudiante Carlos González, muerto en una manifestación en la glorieta de Bilbao a manos de un ultraderechista. Era el 27 de septiembre de 1976. La imagen es del libro de Mariano Sánchez Soler "La Transición sangrienta".

4) Notas extractadas de "La sombra de Franco en la Transición de Alfredo Grimaldos"


Asesinato en Madrid 27 de septiembre de 1976

El 27 de septiembre de 1976, durante una manifestación celebrada con motivo del primer aniversario de los cinco últimos fusilamientos de Franco, es asesinado en Madrid el estudiante de psicología Carlos González Martínez, de 21 años. Es el quinto hijo de una familia de seis hermanos y su padre, Eduardo González Calderón, trabaja como comentarista deportivo en Radio Madrid. Paradójicamente, el padre del joven asesinado fue combatiente de la División Azul y un hermano suyo murió en los frentes soviéticos. Carlos no participa en la manifestación, camina por la calle de Alcalá, alrededor de las 9 de la noche, en compañía de dos amigos, y al llegar a la confluencia de la calle de Barquillo se encuentra con un grupo de manifestantes que huyen de la policía. En la carrera pierde a sus amigos. Junto a la esquina de la calle de Barquillo con la de San Marcos, se topa con tres individuos armados con pistolas. Uno de ellos, de alrededor de 25 años, viste pantalón vaquero y jersey, es alto y con el pelo rizado. Otro, de unos 30 años, tiene un aire tosco y brutal, es fuerte y más bajo que el anterior y viste una camiseta marrón. El tercero es rubio, de pelo corto, con zamarra verde de tipo militar y un pantalón claro. Suenan varios disparos y Carlos cae al suelo, boca abajo, mientras se oyen gritos de “¡Viva Cristo Rey!”.

La trayectoria de la herida, que empieza en la espalda, en el riñón izquierdo, y llega hasta muy cerca del corazón, a un centímetro, parece indicar que Carlos se encuentra corriendo, inclinado hacia delante o incluso a punto de caer, cuando recibe el impacto. El disparo está hecho a quemarropa, apenas a un metro de distancia. Más tarde aparecen en el lugar del crimen cuatro casquillos de bala (dos de 7,65 y otros dos de 9 milímetros). Carlos fallece en la madrugada del 28 de septiembre. Juan José Rosón, recién nombrado gobernador civil de Madrid, ha asumido las responsabilidades del orden público en la provincia, función hasta entonces reservada al jefe superior de Policía. A pesar de la precisa descripción de los asesinos que hacen varios testigos presenciales, no se detiene a nadie en relación con el caso.

18.2.6

En Noviembre de 1976 se celebraba un juicio contra una mujer por adulterio. Las penas pedidas eran tremendas. Seis años de cárcel y cinco millones de pelas de indemnización para el marido. Estas valientes mujeres se presentaron en la Audiencia Provincial de Madrid y le dieron el cante a los jueces.

18.2.7

10 de diciembre de 1976, Madrid calle Alameda nº 5. Carrillo, harto de ser un clandestino, se planta en España con peluca y da una conferencia de prensa sin peluca con gran satisfacción de su tropa y de los periodistas, que perseguían entonces estas interesantes noticias (ahora parece que persiguen a los idiotas). Total, Martín  Villa detiene a Carrillo el 22 de diciembre, se monta el pollo en la Puerta del Sol, lo suelta y tal y cual, y luego, Suárez legaliza el PCE. Y Carrillo y Suárez casi de novios.

Santiago Carrillo supo encauzar el Eurocomunismo en el PCE en los setenta, que nada más y nada menos significaba perder el vasallaje del PCUS y navegar por libre. Pero la democracia que el PCE se aplicó a las relaciones internacionales entre partidos comunistas, no quiso nunca aplicarla Carrillo a las relaciones internas. En el fondo seguía siendo un burócrata del centralismo democrático, es decir pura hipocresía en las formas pero el que se mueva la paga. Pero el partido que Carrillo recibió al regresar a España no tenía nada que ver con las estructuras anquilosadas del exterior. Y las cosas fueron de mal en peor, primero se alineó con Suárez tratando de ningunear a Gonzalez, lo que evidentemente era un error estratégico. Después quiso deshacerse de los grupos que el llamaba fraccionales, tal como había hecho en el pasado con Claudin y Semprúm. Pero a base de quitarle tajaditas al queso se fue quedando sin queso. La expulsión en los ochenta de los críticos, con Pilar Bravo y Manuel Azcárate (a la izquierda de Carrillo en la imagen) y otros, dejó al partido sin un importante grupo de luchadores antifranquistas que en el interior tenían mucha más legitimidad que Carrillo, y en el caso de Azcárate (secretario de relaciones internacionales), era de lo mejor que tenía. Con ellos se fueron prácticamente todos los profesionales que tan grandes servicios prestaron al PCE durante la transición, y el partido quedo en pañales: un grupo de burócratas alrededor del Carrillo, y un grupito de pro soviéticos roe que roe. Finalmente, los que habían conservado a Carrillo, se deshicieron de él, y comenzó el principio el fín. Toda esa valiosa gente que finalmente terminaría en el PSOE con mínimas aportaciones dado el cariz del PSOE de González, podía haber aportado a la izquierda comunista, una izquierda comunista ineludiblemente democrática, podría haber aportado, digo, unos máximos de renovación, de inspiración, de explicaciones, que hubieran podido afinar la transición bastante más de lo que fue el pacto Suárez-Carrillo, que dejó al PSOE con un campo de acción que jamás hubiera soñado. Sólo tuvieron que triturar a Suárez y esperar, mientras las migajas del PCE de Carrillo se perdían por debajo de la mesa. El PCE de Carrillo fue pues el actor principal del final del régimen franquista, actor decisivo en el inicio de la transición y secundario tras la irrupción del PSOE con la bendición alemana. Esto no es ninguna broma. Tras la de Portugal, los cuarteles generales de los poderes europeos, OTAN incluida, buscaban el milagro socialdemócrata como forma de apartar al Partido Comunista del poder. Lo de Portugal fue muy humillante para ellos. Y allí estaba Felipe, que con cuatro promesas de fidelidad al tratado recibió el apretón de manos de los barandas socialdemócratas de Europa, en una Europa que se prometía muy feliz, pero que, como ya dijo Anguita toda su vida, era una trampa mortal para los curritos. De modo, queridos lectores, que Alemania puso a Franco en 1936, USA le dio su bendición "fría" en los cincuenta, y Alemania fue decisiva en el transcurrir de nuestra transición apoyando a Felipe, y Alemania es quien diseña hoy nuestra perdición. Tiene bemoles la cosa.

18.2.8

En la misma conferencia citada, Carrillo enseña el nuevo carné del PCE que se doblaba por el medio y que era un coñazo de llevar en la cartera. Cinco días después se produjo el famoso referéndum donde la oposición antifranquista defendió la abstención. Y se perdió, o eso dijeron porque las cifras eran como en tiempos de Franco y las condiciones democráticas las mismas. Dos días antes en Atocha, mientras cantábamos, "Abstención, Abstención es el grito de la oposición", nos molieron a palos los antidisturbios, entraron en el Diamante y sacaron a la gente de la forma más brutal que uno puede imaginarse. Fue un referéndum sin ninguna garantía democrática, inválido de todas todas, pero que una cosa sí dejo clara, la oposición ni tenía una voz importante en el pueblo español, temeroso, acostumbrado a decir que sí al gobierno y en cierto modo ignorante de las vanguardias democráticas. Sólo en los lugares con fuerte presencia reivindicativa, como Euskadi y áreas industriales y capitalinas del resto del pais, la abstención fue significativa. Era el primer aviso. Suárez 1, demócratas 0.


Paliza y muerte en Madrid, sincopes en Sestao y Chirivella. 17 de diciembre, 7 y 9 de enero de 1977 (extractado de "La sombra de Franco en la Transición de Alfredo Grimaldos")

El 15 de diciembre, durante una manifestación a favor de la abstención en el referéndum de la Ley de la Reforma Política, es brutalmente apaleado por la policía el joven Angel Almazán Luna. Mientras el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y su ministro de la Gobernación, Rodolfo Martín Villa, celebran el éxito del “sí” en la consulta, Angel fallece el día 20 de diciembre, en la Residencia de La Paz, a consecuencia del severo traumatismo craneal que le han provocado los policías. No se realiza ninguna investigación.

El 7 de enero, en Chirivella (Valencia), muere José Vicente Casabany durante otra manifestación, también de un ataque al corazón. Tenía 31 años, era trabajador de la empresa Aisina y miembro de CC.OO. La policía reprime duramente a los participantes en su funeral.

El 9 de enero, en Sestao (Vizcaya), muere Juan Manuel Iglesias, de 16 años, a consecuencia de una insuficiencia cardiaca producida por el pánico. Varios miembros de la Policía Armada le siguen hasta el interior de un bar donde Juan Manuel intenta refugiarse. En ese momento hay una manifestación pro amnistía y la víctima huye de la carga policial. Su entierro se convierte en una manifestación masiva de duelo y se convoca un huelga general en la que participan cien mil personas.

5) Notas extractadas de "La sombra de Franco en la Transición de Alfredo Grimaldos"


Paliza y muerte en Madrid, sincopes en Sestao y Chirivella. 17 de diciembre, 7 y 9 de enero de 1977

El 15 de diciembre, durante una manifestación a favor de la abstención en el referéndum de la Ley de la Reforma Política, es brutalmente apaleado por la policía el joven Angel Almazán Luna. Mientras el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y su ministro de la Gobernación, Rodolfo Martín Villa, celebran el éxito del “sí” en la consulta, Angel fallece el día 20 de diciembre, en la Residencia de La Paz, a consecuencia del severo traumatismo craneal que le han provocado los policías. No se realiza ninguna investigación.

El 7 de enero, en Chirivella (Valencia), muere José Vicente Casabany durante otra manifestación, también de un ataque al corazón. Tenía 31 años, era trabajador de la empresa Aisina y miembro de CC.OO. La policía reprime duramente a los participantes en su funeral.

El 9 de enero, en Sestao (Vizcaya), muere Juan Manuel Iglesias, de 16 años, a consecuencia de una insuficiencia cardiaca producida por el pánico. Varios miembros de la Policía Armada le siguen hasta el interior de un bar donde Juan Manuel intenta refugiarse. En ese momento hay una manifestación pro amnistía y la víctima huye de la carga policial. Su entierro se convierte en una manifestación masiva de duelo y se convoca un huelga general en la que participan cien mil personas.

18.2.9

Para el trabajador en conflicto, Atocha 55, el despacho de abogados laboralistas del PCE, era como un lugar sagrado, espacio de libertad donde uno podía decir lo que le viniera en gana. El local era grande de varias habitaciones al estilo de los pisos del Madrid de los veinte. Las paredes eran amarillas, o así. En la entrada había unos bancos corridos con cojines oscuros, creo recordar. Allí se respiraba bienestar obrero, esa felicidad que consiste en que mentes preclaras y bondadosas se hacen cargo, de lo que tú, simple currito, serías incapaz de hacer frente. Y relajarte y dejar en sus manos honradas y comunistas tu propio destino. No creo que jamás se vuelva a repetir eso en ningún despacho de abogados. Por allí andaba también Dolores Sancho, la viuda de Pedro Patiño, el trabajador de la construcción que la Guardia Civil mató en septiembre de1971 mientras repartía panfletos en un piquete de la huelga de la Construcción (1). Cuando yo fui por primera vez al despacho, fue en el conflicto de la constructora Calpisa de las Rozas, siendo yo militante en las Comisiones de la Construcción, con la banda vallecano-bolchevique que más trabajo le costó al pobre Macario contener. El proceso nos lo llevó Benavides y Montejo Uriol y lo ganamos. Creo recordar que ya existía otro despacho de Comisiones muy cerca en el numero sesenta y tantos. La titular era Manuela Carmena, pero yo sólo la vi una vez de refilón. Cuando me trincaron en el 75 en la jornada nacional de protesta convocada por la Junta democrática, me defendieron de nuevo, Benavides y Nacho Montejo. Nacho tuvo suerte y se salvó de la matanza pues llegó tarde a la reunión del Transporte. Bardem lo cuenta muy bien en "7 días de enero" (2). Joaquín Navarro el líder de Comisiones del Transporte se salvó también, pues se marchó antes. Y así fue como los entregados abogados del PCE corrieron con todas las consecuencias, ellos, que asesoraban a todos los sectores en lucha de la clase trabajadora en el final de franquismo, cargaron con toda la sangre de aquella tarde. Sólo por ser comunistas y abogados laboralistas, que por eso les mataron. Por eso y porque siniestros dirigentes que caminan o caminaban hasta hace poco en completa libertad por nuestras calles, así lo decidieron. Pues la transición la tutelaron antiguos camaradas de los anteriores, y nosotros sólo hicimos que decir que sí a todo, mientras nos mataban a los mejores.

FUE UN 24 DE ENERO de 1977 EN MADRID EN LA CALLE ATOCHA, Y EL NUMERO 55.

Y FUERON ASESINADOS:

  • LUIS JAVIER BENAVIDES ORGAZ

  • SERAFÍN HOLGADO DE ANTONIO

  • ÁNGEL RODRÍGUEZ  LEAL

  • JAVIER SAUQUILLO PÉREZ DEL ARCO

  • ENRIQUE VALDELVIRA IBÁÑEZ

Y HERIDOS:

  • ALEJANDO RUIZ

  • LUIS RAMOS

  • MARIA DOLORES GARCIA

  • MIGUEL SRABIA

(1) Lea este trabajo de Ramón Saez, bajado de la red sobre el asesinato de Pedro Patiño y las vicisitudes del valiente abogado que presentó denuncia.

(2) Aquella semana fue sangrienta. El 23 de enero es asesinado por un grupo fascista el estudiante Arturo Ruiz en una manifestación pro amnistía en la Plaza de España. La noticia se extendió entre los manifestantes, que llenos de ira y coraje no dejaron de expresar su rabia por todas las calles alrededor de la plaza España. Al día siguiente, el 24, el mismo día de la matanza de Atocha, en una manifestación para protestar contra el asesinato de Arturo Ruiz, un policía le dispara un bote de humo a bocajarro a Mª Luz Nájera, que muere al día siguiente.

  • ARTURO RUIZ

  • MARIA LUZ NÁJERA

18.2.9.1

Capilla ardiente de Mariluz Nájera.

18.2.9.2

Pintada en recuerdo de Arturo Ruiz por sus compañeros y militantes de la Joven Guardia Roja. Cuando estando en Carabanchel en 1975, una veintena de estos chicos entraron en prisión, recuerdo que Marcelino y el cabo de la tercera, tuvieron que montarla en la rotonda para que los bocas no los destinaran a donde era preceptivo por su edad, el reformatorio de Carabanchel, que creo recordar estaba entonces en la cuarta. Lo motivos eran obvios. Además, aquellos chicos venían desde la cabeza a los pies hechos un cardenal de las palizas que le habían dado en distintos cuartelillos de la Guardia Civil. Eran tan jóvenes que les llamábamos la Joven Guardería. Los dirigía la valiente Pina López Gay.

6) Notas extractadas de "La sombra de Franco en la Transición de Alfredo Grimaldos"


"Siete días de enero". 23 y 24 de enero de 1977

El 23 de enero, en Madrid, es asesinado Arturo Ruiz García, de 19 años, por disparos de un pistolero ultraderechista. El fallecido era estudiante y trabajaba de albañil en una obra. Su muerte se produce durante una manifestación a favor de la amnistía, convocada en la Plaza de España madrileña, que ha sido prohibida por el ministro Martín Villa. El gobernador civil de la capital es Juan José Rosón. Las calles de Madrid han aparecido llenas de pintadas que llaman a la manifestación. Incluso el granito franquista del Arco de Triunfo de Moncloa sirve de soporte para la convocatoria. En letras grandes se puede leer sobre uno de sus laterales, el que da al parque del Oeste: “Amnistía Total. Las paredes no estarán limpias mientras las cárceles estén llenas” y “España mañana será republicana”. El PCE no apoya la cita reivindicativa. Ya no quedan militantes suyos en las prisiones y Carrillo quiere desmarcarse claramente de las manifestaciones pro amnistía, para que no entorpezcan sus negociaciones con el Gobierno encaminadas a conseguir cuanto antes la legalización del partido que él encabeza. El ambiente en el centro de Madrid pesa, se barrunta que va a ser una jornada dura. Es imposible acercarse a la Plaza de España, y los saltos comienzan a producirse en la calle de la Princesa y en Callao, minutos antes de la hora convenida. Las primeras cargas provocan la dispersión de algunos manifestantes por las peligrosas calles de Libreros, Silva, Tudescos... Una zona donde suelen estar agazapados elementos fascistas que actúan con la protección de la propia policía política y de los antidisturbios. En la confluencia de las calles de Silva y la Estrella, junto a la Gran Vía, espera un grupo de ultras. Un hombre con un abrigo loden verde dispara al aire para disolver a varios jóvenes manifestantes y, cuando éstos huyen, otro de los fascistas le pide la pistola, la empuña con ambas manos y dispara por la espalda a Arturo Ruiz, que cae fulminado. La bala le atraviesa el pulmón y le destroza el corazón. Herido de muerte, es retirado de la zona en ambulancia, mientras la policía deja escapar a los asesinos y carga contra los manifestantes que gritan indignados. Poco después, en el lugar donde ha caído Arturo, un grupo de jóvenes coloca varios ladrillos en círculo, alrededor de la sangre del muchacho muerto, y hacen una cruz con dos palos y una cuerda que les arrojan los vecinos de una casa cercana. Inmediatamente vuelven a intervenir los antidisturbios, que retiran los ladrillos, rompen la cruz y restriegan la sangre del suelo con sus botas. Mientras tanto, otros manifestantes son heridos de bala y golpeados con saña por los grupos de “Guerrilleros de Cristo Rey” que actúan en la zona. La más grave de todos, Florencia Marcano González, que recibe un disparo en el pecho. La nota oficial del Gobierno Civil, encabezado por Juan José Rosón, señala que la muerte del joven Arturo Ruiz se ha producido a consecuencia de “un enfrentamiento entre grupos de significación política contraria”.

El hombre del loden verde es Jorge Cesarsky Goldstein (*), pistolero argentino afincado en España desde los años 60, colaborador del SCOE, los servicios paralelos de información que organizó el coronel Blanco. Cesarsky es un nazi de origen judío. También se consigue identificar entre los miembros del grupo de asesinos de Arturo Ruiz a Angel Sierra, otro conocido activista de extrema derecha. El autor material del disparo que acaba con la vida del joven manifestante es José Igancio Fernández Guaza. Después de disparar, se retira de la zona y va a refugiarse a las dependencias policiales de la calle de Rey Francisco, 21, sede del Servicio de Coordinación Organización y Enlace (SCOE), adonde acude también Cesarsky tras la manifestación. Posteriormente, Fernández Guaza huye de España. Recoge dos pistolas de su casa, precipitadamente, y viaja en coche hasta el País Vasco, por donde pasa a Francia. Antes de cruzar la frontera pide a su mujer, María del Carmen Chacón, que le envie un giro a una dirección que, según se comprueba después, es la de un guardia civil, Juan García Cabrera. Fernández Guaza será detenido nunca. Cesarsky es el único condenado por la muerte de Arturo. De los seis años a los que es condenado pasa sólo uno en prisión y, paradójicamente, sale en libertad beneficiándose de la amnistía que reivindicaba Arturo Ruiz cuando fue asesinado. El ultra argentino declara, poco después de ser detenido: “El ex camarada Martín Villa quiere mostrar a la opinión pública que está actuando. Con su pasado falangista, Martín Villa y Suárez están utilizando esta trampa para decir que ya no lo son”. El sumario por la muerte de Arturo Ruiz lo inicia el Juzgado de Instrucción número quince de Madrid, cuyo titular realiza una importante labor de investigación, a pesar de las dificultades del caso, logrando hallar indicios de participación directa en el hecho de Jorge Cesarsky y Juan Ignacio Fernández Guaza. También implica en el asesinato el cubano anticastrista Carlos Pérez. Pero cuando el caso llega al titular del Juzgado Central de Instrucción número uno de la Audiencia Nacional, Rafael Gómez Chaparro, la investigación se cierra inmediatamente. La manifestación de protesta por el asesinato de Arturo, que tiene lugar la mañana siguiente, el terrible día 24 de enero, es brutalmente reprimida policialmente por orden de Rosón. Vuelven a sonar los gritos de “Amnistía”, “Disolución de los cuerpos represivos” y “Vosotros, fascistas, sois los terroristas”. Muy cerca de donde ha caído Arturo 24 horas antes, un policía hiere gravemente a Mari Luz Nájera Fernández, de 20 años, estudiante de Sociología. El agente antidisturbios, cuyo nombre no llega a conocerse, le dispara a bocajarro un bote de humo que le destroza la cara. Mari Luz muere el día siguiente. También recibe el impacto de un bote de humo disparado a escasa distancia Francisco Galera Quevedo, de 21 años, quien sufre traumatismo craneal, fractura del temporal izquierdo y conmoción cerebral. Permanece muy grave durante varios días pero consigue salvar la vida.

(*) Jorge Cesarsky Goldstein nace en Buenos Aires el 8 de julio de 1927. Cuando cae Perón, en septiembre de 1955, milita, pese a su origen judío, en la ultraderechista y pro nazi Alianza Libertadora Nacionalista de Argentina, un grupo de pistoleros dedicado a asolar las calles de Buenos Aires con absoluta impunidad, amparado por su carácter de fuerza de choque del peronismo. Más tarde pertenece a la guardia del ministro López Rega y de la presidenta María Estela Martínez de Perón y se conecta con la Internacional Fascista. Cuando llega a España, comienza a trabajar como agente de seguros en el sector del turismo. Es denunciado y condenado por estafa, pero no se le expulsa del país. Para entonces ya tiene buenos amigos en los cuerpos policiales. Después obtiene un nuevo trabajo en la empresa privada de seguros médicos Sanitas, comienza a frecuentar los círculos de Fuerza Nueva y recibe una mención honorífica de esta organización. El 20 de noviembre de 1976 participa activamente en la organización de la concentración franquista que se celebra en la plaza de Oriente en memoria de Franco, en el primer aniversario de su muerte. En diciembre de ese mismo año intenta acercarse agresivamente, en Barajas, al primer ministro Olof Palme, que durante los últimos tiempos del Régimen franquista ha hecho colectas públicas a favor de los presos políticos españoles y visita Madrid para participar en el XXVII Congreso del PSOE. Además, demanda a los responsables de la película “La Lozana andaluza”, por agraviar a la Iglesia Católica. Tras salir de prisión, donde permanece sólo un año, se afinca en Canarias. Allí tiene buenos contactos entre la extrema derecha local. Dedicado “oficialmente” a la venta de seguros, frecuenta los restaurante más lujosos de las islas y gasta grandes cantidades de dinero en el casino del hotel Tamarindo. Su mentor López Rega había invertido en Canarias importantes cantidades de dinero cuando era ministro de Bienestar Social en Argentina.

18.2.10

Madrid 26 de enero de 1976, 16:30 de la tarde. En un PCE, todavía ilegal, la conmoción por la matanza de Atocha fue brutal. Sin embargo, todo el mundo en el PCE y en la izquierda, comprendió que la provocación estaba servida y que había que enterrar a nuestros camaradas en una demostración de templanza y serenidad. Y así fue. Rosón, ministro de Gobernación a la sazón, autorizó el cortejo desde las Salesas a la calle Génova. La tensión era impresionante, no se oía un alma y sólo puños y puños al paso de los féretros. Algún pequeño grito de rebeldía, era rápidamente acallado sin incidentes por el servicio de orden. Flanqueando a la gente, decenas y decenas de lecheras, autobuses y lanroveres de la policía y también ambulancias. Centenares de periodistas venidos de todo el mundo a la expectativa, pues la tensión era máxima y nadie descartaba una acción brutal de la policía al estilo de la sucedida en Vitoria. Pero ganó el PCE y los camaradas fueron enterrados con una dignidad que no se había visto en Madrid desde la guerra. ¡Y no había más curas que los curas obreros!

18.2.11

Carrillo estuvo allí, bien protegido por fornidos camaradas.

18.2.12

Dolorosa contención y puños saludando al paso de los féretros.

18.2.13

Todos los rojos de Madrid de todos los partidos y de todas las tendencias estuvieron en Colón esa tarde. Desde la Capilla ardiente del Colegio de Abogados hasta la calle Génova. No todos los féretros desfilaron en Madrid, uno de ellos fue requerido por los familiares y enterrado más íntimamente en su lugar de nacimiento.

18.2.14

El servicio de orden del PCE protegió todo el recorrido de los féretros. No hubo incidentes pese a la masiva afluencia y pese a la masiva, también, presencia de la policía. En el cielo, a la derecha de monumento a Colón, el helicóptero policial.

18.2.15

Berlinguer, Marchais y Carrillo se dan un apretón de manos en la Cumbre Eurocomunista del 3 de marzo de 1977. Carrillo apretaba el acelerador de su legalización, gozne sobre el que giraban las futuras elecciones democráticas, y que Suárez entendía perfectamente que no se podían retrasar más, sobre todo después de la matanza de Atocha. Al poco de esta conferencia, el día 17 de marzo de 1976, el gobierno promulga la segunda amnistía, pues la primera se había promulgado el 30 de julio de 1976 tras el indulto real del 29 del noviembre de 1975. O sea que iban con cuentagotas.


7) Notas extractadas de "La sombra de Franco en la Transición de Alfredo Grimaldos"


Muerte en Cartagena. 24 de febrero de 1977

El 24 de febrero, muere en Cartagena, de donde era natural, Pancho Egea, trabajador de la construcción, de 19 años, durante una manifestación conjunta de obreros de la construcción y del metal. Recibe varios impactos de balas de goma, en la cabeza y el cuello, que le provocan un derrame cerebral


Muertes en San Sebastián y Barcelona. 13, 20 y 30 de marzo de 1977

El 13 de marzo fallece en San Sebastián, en la calle de Hernani, José Luis Aristizabal Lasa, estudiante de 20 años. Espera dentro de su coche, con la ventanilla abierta, el paso de una manifestación proamnistía cuando recibe un balazo de goma en la cabeza disparado por la policía. Ingresa en el hospital con herida contusa en región frontotemporal derecha, con fractura, conmoción cerebral y pérdida de visión del ojo derecho. Los médicos no pueden hacer nada para salvarle la vida.

El 20 de marzo, en Barcelona, muere Ángel Valentín Pérez, de 24 años, apuñalado por elementos ultraderechistas durante una manifestación en la plaza de Sant Jaume. Era obrero de la construcción y militante anarquista.

El 30 de marzo, en San Sebastián, Isidro Susperregi Aldako, de 68 años, miembro activo de Acción Nacionalista Vasca, muere a consecuencia de un pelotazo de goma recibido, 15 días antes, durante una manifestación celebrada junto al Kursaal.

18.2.16

Líderes comunistas celebran la legalización del PCE en la Semana Santa de 1977 (Sábado).

18.2.17

En la Transición hubo dos momentos duros para los militantes del PCE en los que fueron puestos a prueba: La detención de Carrillo, con la manifestación en la puerta del Sol, donde fueron literalmente machacados por orden de Martín Villa y el entierro de los abogados de Atocha, donde no se pudo ni expresar un lamento para no provocar a la policía. Pero hubo un día bueno, la legalización del PCE el Sábado de la Semana Santa de 1977. Los militantes dieron la turra a todo Madrid desde que se supo la noticia. Pero nadie protestó, ni siquiera los fachas sacaron las pezuñas, los cuernos y el rabo. Estaban impresionados desde lo de Atocha y rumiaban su venganza. En la imagen, jóvenes militantes de este partido pasan por delante de la Capitanía General en Madrid con su banderas desplegadas.

18.2.18

Cartel para anunciar la convocatoria del 1 de Mayo de 1977

18.2.19

Suárez no pudo o no quiso legalizar la manifestación del 1 de mayo de 1977. Acaba de legalizar el PCE, acababa de legalizar los sindicatos y había miedo a una gran manifestación popular que pudiera desmandarse. Ya se sabe el eterno miedo de la reacción a más de tres obreros reunidos. Pese a la prohibición, en Madrid, los sindicatos mantuvieron las convocatorias. Comisiones y UGT lo hicieron esta vez en Vallecas, y Atocha quedó para la izquierda más radical. La zona estaba tomada desde primera hora y fue muy difícil reunirse en grupos, pero aún así se hizo. Decenas de pequeños saltos de cien o doscientas personas en uno y otro lugar de la zona, demostraron la capacidad de movilización de los sindicatos, incluso en las condiciones más adversas. La policía zurró de lo lindo, esposaron a los detenidos a los árboles de la Avenida de la Albufera, dejándolos en manos de los ultraderechistas que como tropas auxiliares de la legiones romanas, cooperaban sin ningún pudor en apalizar a los españolitos que tenían la osadía de desafiar a Martín Villa y similares. Las carreras y los contragolpes de los manifestantes se sucedieron por Martínez de la Riva, Arroyo del Olivar, y Carlos Martín Álvarez entre las pelotas de goma y los botes de humo. Y aquello sólo acabó cuando nos fuimos a comer y a emborracharnos como todos los unos de mayo desde 1970. Las protestas se sucedieron con la misma intensidad en todas las grandes capitales de España.

18.2.20

Euskadi, siempre se llevó la peor parte de la represión franquista. El indulto del 75 y las dos leyes de Amnistía de 1977 no habían resuelto el problema de los presos políticos en Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra. Las Gestoras pro Amnistía ya habían convocado una primera semana pro-amnistía el 28 de febrero que no había provocado muertos pese a la dura represión. Convocadas las elecciones generales para el 15 de junio de 1977 por el gobierno Suárez, todas las fuerzas políticas vascas, comprendieron que aquellas elecciones no tendrían legitimidad en Euskadi mientras los presos no regresaran a casa. Pero la situación en Euskadi era complejísima en ese periodo con varios grupos de Eta de muy distinta perspectiva, varios partidos nacionalistas, en la misma tesitura, más, los sindicatos nacionales y partidos de oposición como el PSOE, PCE y la extrema izquierda no nacionalista. Euskadi era un mosaico político muy difícil de asumir, de liderazgos diseminados y donde ya las distancias y las barreras jugaban papeles decisorios en la lucha por el retorno a la democracia. En abril, el conocido líder nacionalista Telesforo Monzón, héroe de la Guerra Civil y del antifranquismo pretendió formar un frente nacionalista en una reunión celebrada en Francia. De esta reunión salió la convocatoria de otra semana pro-amnistía total para el 7 de mayo. La semana se inició bien con respuesta generalizada y práctica huelga general. Pero las fuerzas represivas que vivían una situación diabólica encerradas en sus cuarteles, completamente alineadas del pueblo, como dijo Diario 16, sabiéndose fuerzas de ocupación y sabiéndose también odiadas por todo el mundo, se emplearon con una fuerza y un desatino que inició una cadena de muertes y sucesos desproporcionados. En las ciudades y pueblos del país vasco, los policías y guardias civiles disparaban botes de humo a las viviendas indiscriminadamente, apaleaban a todo bicho viviente en un escenario dantesco al que la población sólo podía responder con gritos y carreras, y lo peor, como en Vitoria en el 76, abrían fuego real sin ninguna prudencia. Casos se dieron en que impidieron el paso de ambulancias para recoger heridos, vamos como las SS en la Francia ocupada. El resultado de una terrible semana de lucha fue:

Dia 8, domingo:

Clemente del Caño Ibáñez empleado de la autopista Bilbao-Behobia. La Guardia Civil le obligó a retirar una barricada y entonces fue atropellado por un vehículo con resultado de muerte.

Dia 12, jueves:

Rafael Gómez Jaúregui de 78 años. Rentería. Asesinado por disparos de la Guardia Civil.

Dia 13, viernes:

José Luis Cano Pérez de 27 años. Pamplona. Un cabo de la Policía Armada le disparó un tiro en la nuca. Previamente fue golpeado y pisoteado brutalmente.

Dia 14, sábado:

Manuel Fuentes Mesa de 30 años. Asesinado por disparos de la Guardia Civil en Ortuella cuando salía con un grupo de amigos de un restaurante. Los sucesos se produjeron al dar el alto la Guardia Civil. Era tal el miedo que se les tenía que todo el mundo salió corriendo. La Guardia Civil abrió fuego a bocajarro pero sólo dieron a Manuel.

Luis Santamaría Miquelena de 72 años. Murió de un infarto en el balcón de su casa por el miedo que le produjo el impacto de varias balas en su balcón.

Francisco Javier Fernández Núñez. Un grupo de antidisturbios le dieron una brutal paliza en Bilbao. Cuando fue a poner la denuncia a la comisaría, un grupo de fascistas le obligó a ingerir coñac y aceite de ricino. Murió de intoxicación poco después. Esto lo hacían los falangistas en la guerra civil, pero habían pasado 40 años y seguían igual.

Dia 24:

Gregorio Marichalar Ayestarán. Polígono Beraun, Rentería. Murió meses después de que una bala disparada contra el balcón de su casa le atravesara de abajo arriba.

18.2.20.1

Algo que nunca se pudo conseguir.

18.2.21

Pasionaria, la mujer española luchadora por antonomasia, regreso con su hija Amaya, el 14 de mayo de 1977. Tenía 80 años, y presidió la mesa de edad en el primer parlamento de la monarquía. Sí que tuvo que ser fuerte para algunos.

18.2.22

Y llegaron las elecciones de junio de 1977 donde la izquierda obtuvo unos resultados relativamente pobres pero esperanzadores, y donde el país, demostró, eso sí, con claridad, lo poco que le importaba la dura lucha de los militantes comunistas y de otras formaciones a su izquierda. Fue el segundo aviso. Los franquistas reformistas, çe ta dire, UCD, sacaron 166 escaños, bueno, algo es algo, eran menos que los que tenía en las cortes franquistas. Los socialistas, ex-marxistas, ex-todo, sacaron 118, y se frotaron las manos, esto lo doblo yo, pensó González en un par de legislaturas, como así fue. Carrillo, el PCE que le quedaba a Carrillo después de echar a todos los que le molestaban, sacó 20 diputados. Eso no era nada, después de pasarse 40 años luchando a sangre y fuego y pasarse al eurocomunismo. Gran sorpresa. en vez del esperado 26% de votos, sólo salió el 9,4%. No fue como en Italia, fue como en España. La población tenía miedo a los falangistas, con motivo, y a los comunistas, por lo que les decía el franquismo que les iban a hacer en cuanto llegaran. Los franquistas puros de Fraga sacaron menos que el PCE, sólo 16 escaños. Ese fue el único consuelo para la izquierda. Y todos los avispados sacaron billetes para el tren del PSOE que tenía las tres tradicionales clases de la RENFE. El porvenir tenía nombre de protagonista de una zarzuela. ¡Felipe! En la imagen, Suárez saluda a Dolores en las Cortes al poco de las primeras elecciones. La imagen era insólita entonces, un ex-franquista reformista le da la mano al propio demonio, según ellos mismos, que en un instante va a presidir la mesa de edad de las primeras Cortes democráticas de la monarquía parlamentaria.

18.2.23

La Diada de 1977 reunió a un millón de catalanes. Era la mayor manifestación celebrada en Barcelona desde el entierro de Durruti. Aunque el lema de la concentración fue el mismo de la de 1976, la Asamblea de Cataluña ya no convocó, aunque dio igual, pues todos los partidos catalanes lo hicieron presurosos. Tarradellas no pudo tener mejor alfombra "roja" para su regreso un mes y pico después. En las cargas policiales posteriores al acto, esa noche resultó alcanzado en la cabeza por un disparo de pelotas de goma, Carlos Gustavo Frecher Solana, muriendo días después. Ecuación General de la Transición para cualquier sitio y lugar de la España posfranquista: Manifestación + Grises = Ciudadanos muertos y heridos.

18.2.24

Nada era ajeno a la efervescencia que vivía el país tras la muerte de Franco, y la gran esperanza que acometía a los ciudadanos pese a los mazados de la ultraderecha cavernícola, el bunker, que se decía. Los presos comunes, que atravesaban unas condiciones deplorables, se organizaron en una coordinadora llamada COPEL e iniciaron una serie de reivindicaciones que terminaron en motines. La principal reivindicación de estos presos era la Amnistía, que a ellos no les había afectado (sólo el indulto), y después las terribles condiciones de vida en las prisiones (después serían aún peores)

Más información...

18.2.25

La revista satírica El Papus era muy combativa contra el terrorismo fascista. El 20 de septiembre de 1977 elementos de la camada negra, mandaron un paquete-bomba a sus instalaciones que provocaron la muerte del trabajador Joan Peñalver y heridas de consideración a diecisiete personas. La investigación policial y el juicio levantaron muchas críticas en los medios judiciales progresistas.


8) Notas extractadas de "La sombra de Franco en la Transición de Alfredo Grimaldos"


Atentado de la revista El Papus. 20 septiembre de 1977

El 20 de septiembre de 1977 estalla en la redacción de la revista El Papus, en la barcelonesa calle de Tallers, una bomba colocada por elementos fascistas. Muere, destrozado, el conserje Juan Peñalver Sandoval y resultan heridas 20 personas más. La publicación satírica, muy crítica con la extrema derecha, se encuentra en el punto de mira de los franquistas desde hace tiempo. Un año antes, en noviembre de 1976, Alberto Royuela, destacado pistolero de la Guardia de Franco ya se había presentado en la redacción para amenazar a los dibujantes por el tratamiento que habían dado a la primera celebración del 20-N. “La situación del país es propia para el crecimiento de hongos y lo mejor que se puede hacer es dejar que crezcan de tamaño, porque así serán más visibles y fáciles de cortar”, había dicho, con la mano en la sobaquera. La planificación del atentado se lleva a cabo en uno de los locales de juego propiedad del ultra Miguel Gómez Benet, quien da trabajo en sus negocios a varios fascistas italianos. Algunos de ellos han estado implicados en los asesinatos de Montejurra, pero entran y salen de España a su antojo y mantienen sus contactos con el exterior a través de Luis García Rodríguez, alias “Mataestudiantes”. Steffano delle Chiae trabaja en los billares “Manila”, lugar de juego propiedad de Gómez Benet. Con él están otros dos miembros de Avanguardia Nazionale, Giuseppe Vannone y Mario Pozzán. Vannone también ha participado en los sucesos de Montejurra, como Della Chiae y está implicado en el tráfico internacional de armas y divisas, también en un atraco que tuvo lugar en Niza (*) y en el asesinato del juez Occorsio, que investigaba a las tramas negras italianas. Pozzán está implicado en el múltiple asesinato de Piazza Fontana y también estuvo presente en Montejurra. En las fotos de los hechos se le puede ver al lado de Della Chiae.

(*) Tres lingotes provenientes del atraco de Niza, realizado con la intención de financiar a la extrema derecha, aparecen en el piso de la madrileña calle de Pelayo donde tiene una fábrica de armas el ultra Mariano Sánchez Covisa.

Según se explica en una pormenorizada investigación del periodista Federido Pérez Galdós sobre el atentado contra El Papus, publicada en 1982, (“Extrema Derecha S.A.”), el coordinador del atentado es Miguel Gómez Benet, alias “El Padrino” o “General Gómez”. Él es quien recibe una orden, “de muy arriba en el Movimiento”, para ponerse en funcionamiento. Le dicen que lo de El Papus no se puede aguantar más y que hay que hacer algo. Gómez decide que un comando dirigido por el ultra Juan José Bosch Tapies se haga cargo de la operación de castigo. En la reunión preparatoria del atentado participan también Juan Carlos Pinilla, Ángel Blanco Férriz e Isidro Carmona Díaz Crespo. En el sumario judicial del caso se señala que, además, intervienen dos ultras italianos no identificados, conocidos como ”Mario” y “Giusseppe”, pero la autoridad judicial no da ningún paso para averiguar su verdadera identidad.

El 20 de septiembre, hacia las once y media de la mañana, Juan Peñalver, conserje del edificio nº 77 de la calle de Tallers, en Barcelona, donde se editan las revistas El Papus, El Cuervo y Party, recibe la vista de un joven que le entrega un paquete para que lo haga llegar, con urgencia , a la redaccción de El Papus. Cuando está ya en el primer piso, el paquete le estalla en las manos. El cuerpo de Juan Peñalver queda completamente destrozado y la onda expansiva hiere a 20 personas. A través de una llamada a Mundo Diario y Diario de Barcelona, una voz masculina reivindica el atentado en nombre de la Triple A: “Hace un año habíamos avisado al director de la publicación a raíz de unos artículos que dejaban al fascismo por el suelo. Ya os advertimos de lo que iba a pasar”.

Se vuelve a exigir la dimisión de Martín Villa pero, por supuesto, el ministro del Interior no deja su cargo. Alberto Royuela desaparece de escena y salen a relucir sus estrechos contactos con el coronel de Estado Mayor Luis Marín de Pozuelo, segundo jefe de Estado Mayor del Ejército en Barcelona, que antes ha estado destinado en el Estado Mayor Central del Ejército, en Madrid. También quedan en evidencia las relaciones de Miguel Gómez Benet con el gobernador civil de Barcelona, Aparicio Calvo-Rubio, y con el ex consejero nacional del Movimiento Joaquín Gías Jové, con quien Gómez Benet y los suyos han practicado numerosas veces el tiro al blanco en la finca leridana “Castell de Beme”. En algunas de esta prácticas han participado hasta 50 jóvenes fascistas de varios países y se ha llegado a utilizar incluso una ametralladora antiaérea. Trece ultras catalanes son detenidos por el asesinato de Juan Peñalver: José Manuel Macías González, Isidro Carmona Díaz Crespo, Miguel Gomez Benet, Juan José Bosch Tapies, Juan Carlos y Javier Pinilla Ibáñez, Francisco Moreno Fernández, Francisco Abadal Esponera, Angel Blanco Férriz, José María Rico Cross, José López Rodríguez, Joaquín Agustín Borrás y Gil Casaoliva Careta. Todos ellos están implicados en numerosos atentados, como el tiroteo a la tienda de discos Orley, la noche de un concierto de Luis Llach, palizas a estudiantes de la universidad de Barcelona, lanzamiento de cócteles molotov en el bar Las Sirenas, apaleamiento de militantes de CC.OO, colocación de una bomba en la sala de teatro Villarroel...

El 22 de febrero de 1978, el magistrado presidente de la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional, Sr. Bermúdez, empieza a decretar la libertad condicional de todos los implicados. Los ultras catalanes están acostumbrados a tener la justicia de su lado. En un proceso paralelo, en el que han sido enjuiciados por tenencia de explosivos, Bosch Tapies, Juan Carlos Pinilla, López Rodríguez y Abadal Esponera resultan condenados, pero sólo por haber sido detenidos in fraganti con varios kilos de explosivos en su poder. Bosch Tapies llega a declarar, con evidente cinismo y ante la complacencia del tribunal, que le gusta tener explosivos y que los puede necesitar para cualquier cosa que se le ocurra. Los jueces de la Sala Segunda de los Penal de la Audiencia Nacional, Bienvenido Guevara Suárez, Luis Fernando Martínez Ruiz y Juan García-Murga Vázquez manifiestan que “lo único reprochable a los acusados es haberse extralimitado en la defensa de su ideología, al llegar a confeccionar explosivos para utilizarlos contra personas de ideología marxista”. La sentencia los condena a sólo seis meses de prisión, de los cuales no cumplen ni uno solo.

Ante la marcha del procedimiento judiciales abierto por el criminal atentado contra El Papus, Hamaika S.A., empresa editora de la revista, y en su nombre el letrado Juan Barja de Quiroga, presenta una querella contra el titular del Juzgado Central de Instrucción nº 2, Alfredo Vázquez Rivera, y contra otros tres antiguos magistrados de la Sala Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional por “fraude procesal”, dada su actuación en la investigación judicial que está en curso. En su escrito, el letrado señala: “Qué valor tendrá que no concreten quién entregó la bomba, sí reconocen todo lo demás. Absolutamente todo: reuniones, decisión de volar El Papus, adquisición de explosivos, vigilancias en la redacción, planes de fuga, ocultación de explosivos, etc. ¿Qué denotan dichas declaraciones? A nuestro respetuoso entender, solamente cinismo, desfachatez y, en último extremo, la seguridad de que sus acciones quedarán impunes por delictivas que sean. No les importa reconocer casi toda la verdad porque, evidentemente –eso se nota en el tono con que declaran-, se sienten protegidos, intocables”. Por fin, varios de los asesinos son condenados a prisión: Juan José Bosch Tapies, a 13 años por terrorismo y tenencia de armas; Ángel Blanco Férriz, a tres años de prisión menor por tenencia de armas; José López Rodríguez, a dos años por tenencia de armas; Gil Casaoliva Careta, a un año por colaboración con grupos paramilitares; Juan Carlos Pinilla Ibáñez, a seis meses y un día por tenencia, fabricación o transporte de armas, y Francisco Abadal Esponera, a seis meses de arresto mayor por tenencia de armas. Juan Bosch Tapies comienza a disfrutar de libertad condicional desde el 29 de noviembre de 1986. Se la concede, tras varios recursos en contra, el juez ultraderechista Donato Andrés Sanz, el mismo que permite a Emilio Hellín, asesino de Yolanda González, huir tras un permiso. Donato Andrés también concede un escandaloso permiso de Navidad a otros de los asesinos de Yolanda, Ignacio Abad, y a uno de los criminales de Atocha, Carlos García Juliá.

18.2.26

La paradoja del gobierno Suárez era que quería desmontar administrativamente el Estado franquista, sin tocar nada fundamental hasta la redacción de una Constitución. Así que pidió ayuda a todos los partidos recién salidos de las urnas para pactar unos acuerdos de mínimos que dieran alguna posibilidad a las reformas elementales que había que hacer para que el régimen zombi ex-franquista (muerto viviente) saliera del marasmo social y económico. Suárez fue muy hábil y sedujo a casi todos, y el ciclo económico mejoró por la confianza que les daba a los agentes económicos saber que todos estaban por la labor de reformar poco a poco y sin veleidades. El acuerdo se firmo en octubre de 1977.


9) Notas extractadas de "La sombra de Franco en la Transición de Alfredo Grimaldos"


Muerte en Alicante. 6 de octubre de 1977

El 6 de octubre es asesinado en Alicante Miquel Grau, de 22 años. Se encuentra pegando carteles que convocan a la Diada del País Valencià, en Alicante, con un grupo de militantes del Movimiento Comunista, organización a la que pertenece, cuando le arrojan un ladrillo desde un balcón, que le alcanza en la cabeza. La periodista Mari Llum Quiñonero, entonces militante del MC, es una de los acompañantes de Miquel Grau aquel terrible día. 27 años después, recuerda perfectamente los hechos: “Llegamos a la plaza de los Luceros a las 10 de la noche. Nos tiraron un par de cubos de agua y una piedra desde un piso que no llegamos a detectar. Cuando nos íbamos, un ruido seco nos hizo volver la cabeza y Miquel estaba en el suelo, con los ojos abiertos, totalmente rígido, y de su cabeza abierta manaba abundante sangre. A su lado quedaba un ladrillo de los llamado “del cuatro”, con una masa de cemento adosada de unos tres kilos de peso. Llamamos al 091, pero pasaba el tiempo y la policía no llegaba, así que me decidí a ir yo misma a comisaría. Conseguí que el comisario jefe, Arjona, junto a un policía de paisano y otro de uniforme, me acompañara al lugar de los hechos. Allí colocaron un retén de vigilancia y volvimos, los policías y nosotros tres, como testigos presenciales, a comisaría, para que nos tomaran declaración. Nos trataron como a delincuentes. No se nos permitió usar el teléfono. Se nos obligó a estar sentados y en silencio. Nos dijeron que lo tomáramos con calma, porque podían retenernos hasta tres días... Entre los policías de paisano pudimos reconocer a los hermanos Ayela, miembros de la antigua Brigada de Investigación Político Social, cuyo siniestro historial como miembros de la policía política franquista era sobradamente conocido para los demócratas alicantinos”. El agresor, Miguel Ángel Panadero Sandoval, es un conocido militante de Fuerza Nueva. Y su padre, un veterano franquista reciclado al partido que acaba de crear Fraga, Alianza Popular, posee una importante cadena de gasolineras en el País Valenciano y Murcia. El gobernador civil y la policía defienden, desde el primer momento, la tesis del carácter “apolítico” del atentado y lo siguen haciendo incluso después de conocer la identidad del agresor. El comisario Arjona, encargado de investigar el caso, lo tiene muy claro y dice con insultante cinismo: “No veo en el asunto ningún delito político. Estas cosas las tengo muy claras, mi padre era apolítico y yo le he imitado”. El día del entierro, la policía carga para disolver el cortejo e impedir que la muchedumbre pueda acompañar a Miguel hasta el cementerio. Panadero es condenado a 12 años de prisión. Está en libertad desde 1982.

18.2.27

La Constitución puso en palabras rimbombantes lo que completaba los pactos de la Moncloa. El PSOE se hizo el duro durante meses con aquello de aceptar como forma de gobierno la Monarquía parlamentaria. El tira y afloja duró desde agosto de 1977 hasta diciembre de 1978. Los historiadores dicen que la Constitución de 1978 es de carácter progresista, por aquello de que en la historia de España, las constituciones se fueron alternando el tono conservador y el progresista. En realidad la Constitución era el triunfo de la monarquía Juancarlista y del estado de las autonomías que se inventó la derecha. El resto quedó bastante alejado de lo que se esperaba. En letras todo muy bonito, venga derechos, venga división de poderes y venga cuentos chinos. La realidad ha demostrado que los españoles están indefensos antes estos poderes, especialmente el ejecutivo y el judicial. Que se pueden hacer las mayores guarradas legales sin que a la Constitución le duela una sola muela. En definitiva lo que ya había, que el estado posfranquista se había organizado alrededor de una monarquía parlamentaria de poquísimo calado democrático al no haber sido desmontado el régimen anterior. Y que el Estado centralista estaba dispuesto a pactar con las burguesías regionales el reparto del poder para de este modo conseguir que las verdaderas naciones que convivían en España quedaran completamente desdibujadas. Mal que todavía nos persigue. La demostración de lo que decimos, es que bien pronto la derecha más reaccionaria aliada con la derecha tradicional comprendió que debía apoderarse de estos símbolos, Bandera y Constitución para mantener el estado de siempre. La izquierda, pese a lo que parecía, no sólo renunció oficialmente a la República como forma de gobierno, sino que en manos de Felipe González renunciaría a un verdadero Estado Social y de Derecho para caer, de la mano de Alemania, nuestro factotum de siempre, en el pelotazo económico y las ayudas de la Comunidad Económica Europea. Luego la burbuja inmobiliaria con Aznar, y finalmente el desastre financiero con Zapatero y Rajoy en una España industrialmente desmantelada por todos y cada uno de los gobiernos que se sucedieron (1).  Las cuestiones verdaderamente importantes, las que afectan a la felicidad y a los derechos socio-laborales de la gente, van y vienen según gobiernos, y en el trajín van perdiendo pedacitos hasta quedarse en una pura mierda de sociedad con no sé cuantas TDT´s dando por saco, una juventud en paro y grandes masas de jóvenes alienados por los panes y circos de nuestro tiempo, el fútbol y lo que es peor el botellón. Cuando salgo por las mañanas a trabajar a horas tempranas, los grupos de borrachos vocingleros, son, que la diosa Razón me asista, son de nuestros estudiantes.

(1) El último ejemplo de esto es esclarecedor. Alemania obligó a Zapatero a abandonar a nuestro sector de energías renovables, simplemente porque éramos punteros y les hacíamos la competencia. Como lo lee. Por ello, varios de nuestros ex-presidentes se retiran con grandes puestos y más grandes sueldos en las compañías que de verdad manejan el cotarro. Ya se sabe, servicios prestados. Deplorable.

18.2.28

En el XXVII Congreso del PSOE celebrado en diciembre de 1976, Pedro Mansilla, militante del incipiente PSOE, arrancó algunos aplausos cuando terminando una de las sesiones se dirigió al escenario con una bandera republicana en la mano. A González y compañía no les hizo ninguna gracia y el gesto no se repetiría jamás. Viene a colación esta imagen para señalar lo que significaron los años más duros de la Transición para la gente. Los pactos de la Moncloa, los pactos ocultos entre unos y otros, la propia Constitución, sólo eran el implícito pacto del pasado que recordar no quiero, "el pacto del olvido" (1), que significaba la última derrota de la II República y de todas las victimas del franquismo. Y así, lo firmaran o no, este pacto fue muy sencillo pues se jugó entre franquistas arrepentidos, hijos de franquistas metidos en partidos supuestamente de izquierda y Carrillo y su corte. Desde luego que no había fuerzas para romper con el franquismo, liquidar el régimen y hacer justicia. Pero es que además, nadie estaba por esta labor, ni América, ni Europa, ni Felipe, ni Carrillo, Y de Suárez para la derecha no digamos. Es más, la remota posibilidad de que esto fuera posible aterraba tanto a los franquistas como a la embajada americana y a la alemana. ¿Que podíamos haber hecho, entonces? Pues no tener tantas ganas de pillar cacho, mantener las movilizaciones y las reivindicaciones y dejar que el pueblo y las vanguardias aprendieran a conocerse de nuevo sin ceder en lo fundamental, con paciencia, hasta que el régimen se rompiera por donde parecía más fuerte, sus fuerzas armadas, como en Portugal. Aquella juventud urbana de mediados de los setenta, entre los que me encontraba, era la masa donde se podría haber cocido el pan del verdadero cambio. Mientras tanto vino la droga, (o la trajeron). Un ejemplo, en 1976, la Juventudes Comunistas del Pozo-Entrevías contaban con más de 200 miembros. Año y medio después, quedaban 10 militantes. Y nadie a la izquierda del PCE, (PTE, ORT, MCE, etc...) Pero eso sí, ETA y GRAPO hasta en la sopa todo el día. Bien nos fastidiaron a la izquierda los de ETA y los del GRAPO, que sin entrar en quien los manejaba, dejaron a la izquierda completamente paralizada y sin espacio político. A nadie ha beneficiado tanto políticamente ETA, como a la derecha franquista española.

(1) Hay que olvidar el pasado y pasar página decían desde los sesenta los franquistas. Claro, lo que había que olvidar eran sus crímenes.

10) Notas extractadas de "La sombra de Franco en la Transición de Alfredo Grimaldos"


Crimen de Málaga. 4 de diciembre de 1977

El 4 de diciembre de 1977, durante la celebración en Málaga de una manifestación multitudinaria y autorizada, a favor de la autonomía andaluza, muere por disparos de la policía Manuel José García Caparrós, de 18 años. Los responsables de la Diputación de Málaga no permiten que ondee en el edificio la bandera blanquiverde andaluza y un grupo de fascistas, protegido por la policía, increpa a los concentrados, algunos de los cuales responden a los provocadores. Los policías cargan violentamente, sin previo aviso, y disparan contra los manifestantes pelotas de goma y botes de humo. En determinado momento, llegan a hacer uso de sus armas reglamentarias y disparan fuego real. Cae muerto de un disparo García Caparrós, militante del PCE y miembro de CCOO. La Policía Armada llega hasta el Hospital Civil persiguiendo a los heridos e incluso ametralla la fachada del edificio. El día siguiente, la Guardia Civil irrumpe en las instalaciones de Radio Juventud y apalea al periodista Rafael Rodríguez, que ha calificado la muerte de Manuel como un “asesinato”. El ministro Martín Villa rechaza airado este término y nombra al entonces subdirector General de Seguridad José Sáinz, veterano torturador franquista, para que investigue los hechos. No habrá ningún responsable del crimen. La periodista Kety Castillo es autora de una profunda investigación sobre el caso, la más completa que se ha realizado. Su trabajo de indagación ha quedado magníficamente recogido en el reportaje “4 D: La verdadera historia”, por el que recibió el premio “28 de febrero” al mejor programa de radio emitido en 2002, otorgado por al Consejo asesor de RTVE en Andalucía. Según varios testigos con los que pudo entrevistarse Castillo, Manuel José García Caparros, trabajador de la fábrica de cerveza Victoria, fue asesinado por un mando de la Policía Armada, un “sargento grueso”, cuyo nombre fue silenciado. Y nunca pagó por su crimen. Fueron varios policías antidisturbios los que sacaron sus armas reglamentarias e hicieron disparos durante la brutal represión contra la manifestación proautonomía que se estaba celebrando aquel día.

El gobernador civil de Málaga es entonces Enrique Riverola, quien manifiesta después de los sucesos: “se llegará en la investigación hasta las últimas consecuencias, sin componendas de ningún tipo ni ocultar ninguna verdad”. “La Historia ha demostrado que sus palabras se las llevó el viento”, afirma Kety Castillo, 26 años después del asesinato de Manuel. En diciembre de 1977, el ministerio del Interior lo encabeza Rodolfo Martín Villa, y el más cercano y directo responsable de los hechos es el presidente de la Diputación Provincial de Málaga, Francisco (“Pancho”) Cabezas, un falangista y franquista violento que se niega a colocar la bandera andaluza en el balcón principal del edificio oficial, tal y como han acordado las fuerzas políticas parlamentarias de toda Andalucía. “Durante la manifestación tiene un papel muy destacado la extrema derecha, con el líder local de Fuerza Nueva, Enrique del Pino a la cabeza”, señala Castillo. “Del Pino y los suyos increpan a los manifestantes desde las puertas de la Diputación, haciendo ondear banderas franquistas, protegidos por la policía. Los manifestantes responden a las provocaciones lanzándoles piedras y naranjas y reclamando a gritos la dimisión de Pancho Cabezas”. En ese momento, un joven manifestante trepa por la fachada de la Diputación, hasta llegar al balcón principal, y coloca una bandera andaluza junto a la española. “Se inicia entonces una carga brutal de la policía, indiscriminada y desproporcionada”, continúa Kety Castillo. “Hay que tener en cuenta que allí hay más de doscientos mil manifestantes, entre los que se encuentran familias enteras con numerosos niños, mucho de ellos bebés en sus cochecitos”. Durante la carga, un grupo de manifestantes se enfrenta con la policía y, de repente, se producen los disparos que provocan la muerte de García Caparrós. El mando de la fuerza pública que dispara contra Garcia Caparrós se refugia en el cuartel de la Policía Armada. Y comienzan en Málaga tres días de estado de sitio. “Un grupo minoritario practica la guerrilla urbana, intenta asaltar el cuartel donde se refugia el asesino y mantiene duros enfrentamientos con las fuerzas policiales”, añade Castillo. “Hay barricadas por toda la ciudad y la policía arremete contra todo el que lleve un crespón negro o la bandera andaluza. Por la calle no pueden ir más de dos personas juntas sin exponerse a recibir un tanda de golpes sin mediar palabra”.

El juez que instruye el caso es Mariano Fernández Ballesta, otro notorio franquista que todavía continúa en activo, en 2004, como juez suplente de la sección 5º de la Audiencia Provincial de Málaga. Al mes de iniciarse el sumario se inhibe a favor de la jurisdicción militar. El año siguiente, el sumario vuelve al juzgado de instrucción nº 3 de Málaga. El fiscal que interviene es Luis Portero, que morirá en atentado de ETA, en octubre de 2000, siendo Fiscal Jefe del Tribunal Supremo de Justicia de Andalucía. Ejerce la acusación particular el abogado Alfredo Martínez Robles, veterano militante del PCE ya fallecido. El asesinato de García Caparrós ha prescrito, quedando impune al no aclararse judicialmente quién fue el autor material de los disparos. “Los partidos políticos llevaron a cabo un pacto de silencio y sacrificaron el esclarecimiento de los hechos en pro de la “concordia””, afirma Kety Castillo. A lo largo de su minuciosa investigación, la periodista pudo comprobar que el sumario del caso ha desaparecido de la Audiencia Provincial de Málaga. “Durante 25 años se ha difundido el error de que fue García Caparrós quien colocó la verde y blanca en el balcón de la Diputación”, señala Castillo. “Pero en Málaga siempre se ha sabido que eso no fue así. Se desconocía la identidad del joven que, en realidad, escaló por la fachada, arriesgando su vida, para poner la bandera andaluza en el lugar que le correspondía. Yo conseguí identificarle: se trataba de Juan Manuel Trinidad Berlanga, un escayolista que tenía entonces 19 años y ya ha fallecido”.

Muerte en Tenerife. 13 de diciembre de 1977

El 13 de diciembre muere en Tenerife, por disparos de la policía, el estudiante de 22 años Jesús Fernández Trujillo. Ese día, la universidad de La Laguna está paralizada a causa de una huelga y se producen diversas escaramuzas con la Guardia Civil. Hacia las cuatro de la tarde, un grupo de estudiantes se encuentra en la entrada del edificio central del campus cuando suena la ráfaga que cuesta la vida a Jesús y provoca heridas de bala a otro estudiante, Fernando Jaesuria Martá. “Yo no admito la palabra asesinato y usted debe retirarla por escrito” le dice Martín Villa a un periodista que le interpela. No se crea ninguna comisión de investigación para esclarecer el caso ni se llega a saber quién ha disparado. Tampoco se produce ninguna dimisión.

18.2.29

Julio Anguita ha sido el político español de la transición más coherente, más honrado y más de izquierdas. A veces se nos hacía un poco pesado, bobos de nosotros, Anguita fue, más que un califa, un profeta, pues ya nos dijo en 1976, lo que nos iba a pasar si entrábamos en el Mercado Común, y de hacerlo, lo que iba a pasar con el tratado de Maastricht, y de firmarlo, y lo que iba a pasar con el Euro. Y acertó en todo, el jodío.

18.2.30

El 1 de mayo de 1978, el gobierno Suárez por fin autorizó la manifestación, que fue unitaria y también hábilmente utilizada por los políticos en ciernes, y donde el más importante no  tardaría al poco de llegar al poder de olvidarse de esta imagen para iniciar recortes, reconversiones y cierres, según le ordenaba Alemania y luego la CEE. Por lo que respecta a la manifestación, todo un exitazo.